¡ Manipuladores !
Lo mío es vicio, lo reconozco. Esta mañana, a esos de las ocho, mientras saboreaba un cafecito, he podido ser testigo auditivo de la mejor representación de plañideras a la que jamás he asistido.
La escena ha sido una de aquellas que firmaría cualquiera de esos genios del cine. En una alcachofa don Federico y en la otra don Pedro. Suena una musiquita, creo que la “Patética de Tchaickovsky”, no lo afirmo porque tengo mal oído, lo que sí afirmo es que la música era de las preparatorias, de las que te dejan la garganta presta para gemir.
Don Federico nos dice a los escuchantes que lo que vamos a oír es la voz de un tal Bellotari, no imagino quién puede ser, es una grabación pésima, pero aguzando el oído me parece la voz de Rodríguez Ibarra, sí, es una voz gutural, fruto sin duda de alguna adulteración del sonido. Sea como sea, se entiende:
“No lo sé, sólo entregar el papel y decirle que me protejan, que me defiendan, que soy un ciudadano decente que está indefenso ante un sinvergüenza como Pedro J. Ramírez, eso es lo que le voy a decir y, que si no le tienen miedo a Pedro J., que terminen con él de una vez, pero no lo harán.”
Parece que sí, que es la voz de Ibarra, las preguntas no se oyen, es un corte, una descontextualización, como las de Lucía Etxebarria, sólo que en este caso, esta está hecha con buena intención... Durante unos segundos, silencio, luego, uno de los contertulios, -José María Marcos- habla de un vídeo, de un montaje, del acoso a don Pedro. Después le toca el turno a López Recarte y, finalmente, con voz temblorosa, don Pedro agradeciendo las palabras de sus contertulios. Emotivo, nos cuenta el pellizco que se tiene que dar para creer que, de modo milagroso, la banda del Gal no haya terminado con él aún... Después de un conveniente introito, el bueno de Pedro J. nos recuerda unas palabras del bellotero Ibarra:
“El montaje de hace nueve años, Vera se sentó en el banquillo, Goñi Tirapu condenado divulgó que había sido Vera quien les había pagado los cincuenta millones, mejor dicho, el dinero lo habían recibido en presencia de Vera, y hay que recordar que Rodríguez Ibarra fue una de las personas que más jaleó de forma más que repulsiva aquel montaje, como también hay que recordar que fue Rodríguez Ibarra quien dijo: “Segundo Marey estaba vivo, el hombre quedó con unas secuelas prácticamente irreversibles debido a la tortura a la que se le sometió durante aquellos diez días de cautiverios y murió después, pero dice, Segundo Marey está vivo porque Barrionuevo y Vera son buenas personas.” “Es esta misma persona la que ayer, Ibarra le pide, Ibarra habla de que le va a pedir al fiscal, de que se queja al partido, habla del gobierno, entonces pide, en plural, es verdad que en el contexto de que va a ir a la fiscalía, pero dice en plural que terminen de una vez con Pedro J.”
Aquí don Federico le interrumpe: “¿quieres que le oigamos?” Es, sin duda, la mano tendida del amigo al doliente. Don Pedro asiente y dice:
“Pero fíjate tú que esto lo puede escuchar gente que esté dispuesta a llevarlo a la práctica literalmente.”
Nuevamente, don Federico interviene poniendo el acento donde conviene: “vamos a escucharlo nuevamente que aún produce más escalofríos que leerlo.”
Lo he oído en directo, luego he escuchado la grabación que ofrece la cadena –pésima, por cierto-, y aún ahora no sé bien si llorar o reír.
Por un instante, recuerdo esa afición tan patria de oír a medias, de leer a medias, de sacar conclusiones y siento vergüenza ajena.
Cierto es, que los gerifaltes del socialismo, así, en abstracto, dejan mucho que desear, cierto es que ellos -los Vera y compañía- son unos delincuentes probados y que, de vez en cuando, Juan Carlos Rodríguez Ibarra tiene diarrea verbal pero, de eso a lo otro, media un abismo...
¿En qué parte subyace que el “Bellotari “pida la muerte de Pedro J.? Juro que lo he escuchado varias veces y soy incapaz de descubrir alguna amenaza. Lo que sí descubro es esa manipulación, ese “sacar fuera”, amputar, para conseguir que el escuchante poco avisado se quede con la idea de que un pérfido cacique extremeño está poniendo precio a la cabeza de Pedro J. Ramírez.
Lo que sí les puedo decir es que estoy literalmente hasta la boina de esta gentuza, de los unos por sus hechos, de los otros por cómo manipulan, cómo sacan, cómo proyectan una idea de modo constante, cómo lloriquean, cómo dicen pero no presentan pruebas, de cómo dejan caer y de cómo no dicen pero dicen. ¡Qué asco! Al final será cierto aquello de que “quién tiene el micrófono, tiene el poder”.


1 comentarios:
hola soy loba a ver si nos vemos por el messenger que te fuiste sin darme espacio a pedirtelo, felicitaciones por tu web por seguir manteniendola, y feliz año nuevo cafelito
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