12.12.06

Agujeros democráticos

Hace meses que el que más y el que menos tenía preparado su responso por Pinochet. Todo el mundo hizo el recopilatorio de barbaridades del monstruo, es posible que, incluso, en las radios se escuchara después de mucho tiempo a Víctor Jara, claro, era el momento en que todos vertían verdades y, posiblemente, fábulas sobre el militarote.
Ciertamente, el legado del generalito es de escándalo: asesino, ladrón, canalla, corrupto, sucio… e incluso feo. Algunos titulares, llenos de ética periodística, se cuestionaban si llamarle dictador o ex dictado.

Hace ya tiempo, escribí que Pinochet no pagaría por sus culpas y, así fue, murió en su cama, rodeado de los suyos, los de sangre y los de ideas.

En el día de ayer me di una vuelta por los foros en que las gentes sencillas hablan, en todos ellos prevalecía la misma opinión: Augusto Pinochet fue un criminal, un genocida, un... eso sí, a la hora del funeral 60.000 personas lo acompañaron, evidentemente, pagados con el fruto del cobre.

En mi modestia, no paro de hacerme preguntas, de preguntar a todo bicho viviente cómo es que nació semejante engendro y, por ahora, no he obtenido más que respuestas peregrinas tales como: malo, perverso, cabrón, mal nacido… ni un sólo argumento razonable, todo farragoso, turbio, ni un sólo análisis medianamente racional de cómo un hombre -después de todo era eso, un hombre-, pudo hacer lo que hizo. Debo confesar que casi de inmediato me vino a la memoria lo de los nazis. ¡Coño! ni un solo alemán fue amigo del pintor, todos resultaron ser inocentes y parece que sólo él fue quien accionó el interruptor del gas. Y no me encaja, no me convence, no me lo creo...

¿Que ocurrió en Chile?, ¿un golpe de Estado?, ¿un general loco? ¿Por qué lo siguieron? ¿Qué clase de bebedizo se dio al pueblo chileno para que ese monstruo se convirtiera en dueño de vidas y haciendas? No he podido leer nada en lo que subyazca la opinión de que, tal vez, sólo tal vez, el pueblo acompañó al dictador, claro, ¿de qué va a culparse al pueblo? El pueblo es el que vota, es quien compra los periódicos, quien trabaja, quien... por eso nunca es culpable el pueblo. Los hombres y mujeres chilenos fueron víctimas, aunque no sé yo muy bien de quién. Él, Augusto Pinochet era uno, de acuerdo, tenía unos miles de soldados pero, espera, espera… ¿Los soldados no son pueblo? ¡Ah, no, claro! Los soldados son sólo eso, soldados, no nacieron de madres, nacieron para matar. Lógico, ahora sí, ahora casi he comprendido, los malos son los militares, en abstracto, y todos ellos vinieron al mundo con galones, con intereses contrarios al pueblo, nunca bajaron a las calles, nunca se rozaron con las gentes sencillas, no procedían de ellos, procedían de una granja de animales en la que el pérfido cabrón los había creado...

1 comentarios:

Blogger José Donís ha dicho...

Estimado don Pedro:
Apuntas muy hondo, como el cante... Y como el cante al final la letra se vuelve quejido.
Buscas más allá de la tumba del asesino, y eso, creo, es buscar demasiado. Claro que, si no lo haces tú ¿quién lo va a hacer?

Ayer veía Hanna y sus hermanas, del Allen, y en un momento de la peli Woody se pregunta cómo pudo ocurrir el Holocausto:
Lo raro, conociendo la condición humana -se respondía el genio- es que no ocurra más a menudo...
En fin... Uno menos.

Que tengas una feliz Navidad tú y tu familia, y que sigamos provocándonos cáncer de pensar.
Un abrazo:
José Donís.

13/12/06 16:29  

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio