24.11.06

Los crímenes de la industria farmacéutica I

Amigos, déjenme que les presente a una amiga, es una persona maravillosa, se llama Teresa y no la conozco (¡qué paradoja!, amiga y no la conozco...). En realidad, si me atengo a aquella frase tan bíblica de “por sus obras los conoceréis”, entonces sí, entonces debo decir que conozco a Teresa. Permítanme que se la presente:

Teresa Forcada i Vila es doctora en medicina, monja benedictina y está acabando su doctorado en Teología. Mi encuentro con ella fue fruto de la casualidad y se produjo al visitar la siguiente hermosa página: www.fespinal.com . Ahí fue donde la hallé, en forma de un cuaderno cuyo título hizo que me saltaran todas las alarmas: “Los crímenes de las grandes compañías farmacéuticas”. Al principio pensé: “¡caramba!, una monja que escribe novelas de terror”. Luego de leer el prólogo, comprendí mejor. He aquí el mismo:

“En el breve periodo que va de 2000 a 2003, casi la totalidad de las grandes compañías farmacéuticas pasaron por los tribunales de EEUU, acusadas de prácticas fraudulentas. Ocho de dichas empresas han sido condenadas a pagar más de 2,2 billones de dólares de multa. En cuatro de estos casos las compañías farmacéuticas implicadas – TAP Pharmaceiticals, Abbott, AstraZeneca y Bayer – han reconocido su responsabilidad por actuaciones criminales que han puesto en peligro la salud y la vida de miles de personas (1)

¿Cuáles son esas actuaciones? ¿Quién recibe sus consecuencias? ¿Qué mueve a las compañías farmacéuticas a actuar de tal forma? ¿Qué respuesta están teniendo lugar ante esos abusos y cuáles deben producirse aún? En este Cuaderno estudiaremos las actuales estrategias de esta industria y el impacto directo que éstas tienen en la forma en que concebimos la salud y la enfermedad y en los recursos que tenemos para promocionar la primera y prevenir o curar la segunda.”

(1). AGNELL, Marcia. The Truth about the Drug Companies: how they deceive us and what to do about it. Is the Party Over? 217-36.

Después de leer esto me pregunto, ¿qué haré cuando tenga que ir a la farmacia a comprar un analgésico? Mi respuesta es sencilla: ¡¡no quiero Bayer!!

Esto amigos, es muy largo, tanto que iré haciendo entregas siempre con el mismo título que encabeza este escrito, siempre reconociendo que Teresa me concilia con la fe religiosa, con el mundo y, a pesar de los pesares, me hacer creer que todavía hay esperanza.

No piensen en los criminales ni tan siquiera durante unos minutos, les producirá cáncer, piensen en la religiosa, en su fe, su testimonio.

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