Te mato porque me sale de los cojones
“No hay derechos humanos a la hora de cazar a los etarras”, así, en cristiano, eso es lo que hoy, con letras de molde, cuenta el inmundo papelucho digital “www.elplural.com” que dirige el “caixero” mayor del reino Enric Sopena -o más coloquialmente hablando, el “Pocapena”- haciendo alusión a Pedro J. Ramírez, al que al parecer, hasta le huele el aliento.
Primero debo -es mi obligación moral- aclarar algo… A bote pronto, me cae como el culo Pedro Jota,y me cae del mismo modo el fulano éste, pero en ambos casos, hay algo que les salva de mi cárcel de café, sí: la “sinsuerte” que tuvieron con sus respectivas. Al uno le tocó un lunar con unos cuernos de buena envergadura, o al menos, eso cuenta el vídeo de la Exuperancia, al otro -¡pobre chicuelo, pobre él!, desheredado del felipismo, relegado a las migajas de “La Caixa”- le tocó en suerte compartir colchón con doña Margarita. La verdad es que ahora, después de pensar en ello, les comprendo y siento lástima, aunque mirándolo bien, tal vez me producen más pena ellas. Sea como fuere, hacen bueno el dicho aquel de “Dios les cría y ellos se juntan”.
A mí la memoria me pierde aceite -la memoria, que no otra cosa-, pero creo que fue en el año 1977 cuando el entonces presidente del gobierno, Adolfo Suárez, otorgó una amnistía general a los presos de ETA, creo, es historia, pero tranquilos... seguro que esto lo ha contado Pío Moa en alguno de sus libros, o no, pero como de lo que se trata es de la memoria torcida de don Enric nunca se sabe… Ya tenemos un dato, y eso que no soy periodista, sólo un ciudadano de a rueda, ahora, imagínense si tuviera a mi disposición los recursos que tienen las redacciones. Para entender todo esto, lo que hace que Pedro Jota y muchos más hablen de ese modo, es necesario echar la vista hacia atrás, es decir, debemos no descontextualizar las cosas, sé que no es voluntario, sé que “Pocapena” es incapaz de una maldad de ese tamaño, pero hay que tirarle de los “orejos” , debe vigilar más lo que publica, de lo contrario, alguien con mala leche -por ejemplo, éste que escribe-, podría llegar a pensar que se olvida del contexto a cosa hecha y, claro, toda posible razón queda en agua de borrajas. He aquí un dato importante, toda la historia de ETA sufre un cambio brutal: el Gobierno de la nación hace borrón y cuenta nueva, sin reparar en gastos, borrando la sangre de las calles, echando serrín y… fuera malas historias.
Desde entonces hasta nuestros días, ETA ha hecho un discurso sencillo: “te mato porque me sale de los cojones”, fin de la película. Pero déjenme que les aporte un dato -no es mi labor, yo sólo opino-, dejen que refrende mis opiniones con un detalle concreto de esos que casi te dan estatus de periodista: Hasta el año 1977, ETA había matado a 69 seres humanos, desde ese año 1977 hasta 1986 -acongójese, Sr. “Pocapena”-, cuatrocientos cincuenta y cuatro. Todo esto, contando justamente con una puntualización de carácter importantísimo: en 1978 nos otorgamos la Constitución y, cierto, no fue refrendada por una mayoría en Euskadi pero, un año más tarde, fue otorgado al pueblo vasco el Estatuto de Autonomía, que miren ustedes por dónde, sí fue votado por una inmensa mayoría.
Cuando el pueblo es generoso -aún con un dolor inmenso-, es capaz de entender, sólo por pura reflexión, que hay que continuar, es por ello que en 1977 entendimos al gobierno de Suárez en esa amnistía, y lo entendimos como un modo de seguir, de no parar en la conquista de nuestra libertad y también de librarnos de unos crímenes que eran como una frontera que nos separaba a los unos de los otros… Esa era la voluntad llana del pueblo sencillo que, una vez más, fue convocado a la concordia. Sin embargo, ese deseo de conciliación, como que no iba con unos cuántos, y continuaron matando. Ni Estatuto, ni Constitución, ni la madre que nos matriculó, nada, no hubo manera de tener paz, paz de la buena, ellos -que no nosotros-, siguieron y siguieron, tampoco hubo manera de hacer que aquello se detuviera. ¿Saben? En ese momento, no el vomitivo Pedro Jota, no, alguien mucho más importante, con más peso, la gente sencilla, quería devolver los golpes que estaba recibiendo, ya, no mañana, ya. Entérese bien, Sr. “Pocapena”, no teníamos más mejillas que poner, más pañuelos para llorar y, aunque desde la frialdad de una biblioteca, uno pueda razonar que el violar la ley es un delito condenable, nosotros sólo teníamos alma para nuestros muertos, porque los que morían, no eran los de ellos, que en ese periodo de casi diez años “sólo” habían enterrado a 100 terroristas. Nosotros, habíamos visto asesinar a 454 personas, sé que no es una razón para lo que ocurrió, lo sé, pero dolía, ¡joder!, cómo dolía... y no aguantábamos más, y él -Pedro Jota- supo leernos, supo entendernos. Es cierto que se apuntó a un carro, como otros hicieron, pero él sólo cometió el delito de decir lo que muchos pensábamos, ese fue todo su delito. Y ahora, dígame, Sr. “Pocapena”, ¿qué “delito” tan humano le podemos imputar a usted?
Podría continuar, el artículo que firma M. M. en su papelucho, da para ir respondiendo con argumentos de moral natural, de pura supervivencia, uno por uno, pero por hoy, no le doy un segundo más de publicidad, sólo decirle, que el tener por “sinsuerte” a la “Margarina” no le da derecho mas que a tener una úlcera de estómago, eso, o un oscar al mal gusto.
Pero no me tome en cuenta, yo, después de todo, no cuento. Sólo un consejo, no piense en ella, no lo haga, recuerde... pensar, de por sí, ya produce cáncer, si encima es en lo que es... más.
Primero debo -es mi obligación moral- aclarar algo… A bote pronto, me cae como el culo Pedro Jota,y me cae del mismo modo el fulano éste, pero en ambos casos, hay algo que les salva de mi cárcel de café, sí: la “sinsuerte” que tuvieron con sus respectivas. Al uno le tocó un lunar con unos cuernos de buena envergadura, o al menos, eso cuenta el vídeo de la Exuperancia, al otro -¡pobre chicuelo, pobre él!, desheredado del felipismo, relegado a las migajas de “La Caixa”- le tocó en suerte compartir colchón con doña Margarita. La verdad es que ahora, después de pensar en ello, les comprendo y siento lástima, aunque mirándolo bien, tal vez me producen más pena ellas. Sea como fuere, hacen bueno el dicho aquel de “Dios les cría y ellos se juntan”.
A mí la memoria me pierde aceite -la memoria, que no otra cosa-, pero creo que fue en el año 1977 cuando el entonces presidente del gobierno, Adolfo Suárez, otorgó una amnistía general a los presos de ETA, creo, es historia, pero tranquilos... seguro que esto lo ha contado Pío Moa en alguno de sus libros, o no, pero como de lo que se trata es de la memoria torcida de don Enric nunca se sabe… Ya tenemos un dato, y eso que no soy periodista, sólo un ciudadano de a rueda, ahora, imagínense si tuviera a mi disposición los recursos que tienen las redacciones. Para entender todo esto, lo que hace que Pedro Jota y muchos más hablen de ese modo, es necesario echar la vista hacia atrás, es decir, debemos no descontextualizar las cosas, sé que no es voluntario, sé que “Pocapena” es incapaz de una maldad de ese tamaño, pero hay que tirarle de los “orejos” , debe vigilar más lo que publica, de lo contrario, alguien con mala leche -por ejemplo, éste que escribe-, podría llegar a pensar que se olvida del contexto a cosa hecha y, claro, toda posible razón queda en agua de borrajas. He aquí un dato importante, toda la historia de ETA sufre un cambio brutal: el Gobierno de la nación hace borrón y cuenta nueva, sin reparar en gastos, borrando la sangre de las calles, echando serrín y… fuera malas historias.
Desde entonces hasta nuestros días, ETA ha hecho un discurso sencillo: “te mato porque me sale de los cojones”, fin de la película. Pero déjenme que les aporte un dato -no es mi labor, yo sólo opino-, dejen que refrende mis opiniones con un detalle concreto de esos que casi te dan estatus de periodista: Hasta el año 1977, ETA había matado a 69 seres humanos, desde ese año 1977 hasta 1986 -acongójese, Sr. “Pocapena”-, cuatrocientos cincuenta y cuatro. Todo esto, contando justamente con una puntualización de carácter importantísimo: en 1978 nos otorgamos la Constitución y, cierto, no fue refrendada por una mayoría en Euskadi pero, un año más tarde, fue otorgado al pueblo vasco el Estatuto de Autonomía, que miren ustedes por dónde, sí fue votado por una inmensa mayoría.
Cuando el pueblo es generoso -aún con un dolor inmenso-, es capaz de entender, sólo por pura reflexión, que hay que continuar, es por ello que en 1977 entendimos al gobierno de Suárez en esa amnistía, y lo entendimos como un modo de seguir, de no parar en la conquista de nuestra libertad y también de librarnos de unos crímenes que eran como una frontera que nos separaba a los unos de los otros… Esa era la voluntad llana del pueblo sencillo que, una vez más, fue convocado a la concordia. Sin embargo, ese deseo de conciliación, como que no iba con unos cuántos, y continuaron matando. Ni Estatuto, ni Constitución, ni la madre que nos matriculó, nada, no hubo manera de tener paz, paz de la buena, ellos -que no nosotros-, siguieron y siguieron, tampoco hubo manera de hacer que aquello se detuviera. ¿Saben? En ese momento, no el vomitivo Pedro Jota, no, alguien mucho más importante, con más peso, la gente sencilla, quería devolver los golpes que estaba recibiendo, ya, no mañana, ya. Entérese bien, Sr. “Pocapena”, no teníamos más mejillas que poner, más pañuelos para llorar y, aunque desde la frialdad de una biblioteca, uno pueda razonar que el violar la ley es un delito condenable, nosotros sólo teníamos alma para nuestros muertos, porque los que morían, no eran los de ellos, que en ese periodo de casi diez años “sólo” habían enterrado a 100 terroristas. Nosotros, habíamos visto asesinar a 454 personas, sé que no es una razón para lo que ocurrió, lo sé, pero dolía, ¡joder!, cómo dolía... y no aguantábamos más, y él -Pedro Jota- supo leernos, supo entendernos. Es cierto que se apuntó a un carro, como otros hicieron, pero él sólo cometió el delito de decir lo que muchos pensábamos, ese fue todo su delito. Y ahora, dígame, Sr. “Pocapena”, ¿qué “delito” tan humano le podemos imputar a usted?
Podría continuar, el artículo que firma M. M. en su papelucho, da para ir respondiendo con argumentos de moral natural, de pura supervivencia, uno por uno, pero por hoy, no le doy un segundo más de publicidad, sólo decirle, que el tener por “sinsuerte” a la “Margarina” no le da derecho mas que a tener una úlcera de estómago, eso, o un oscar al mal gusto.
Pero no me tome en cuenta, yo, después de todo, no cuento. Sólo un consejo, no piense en ella, no lo haga, recuerde... pensar, de por sí, ya produce cáncer, si encima es en lo que es... más.


0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio