“Morritos Calientes”
¿Quién no recuerda la famosa serie de televisión MASH?, ¿se acuerdan de aquella enfermera loca, Margaret –encarnada por la actriz Loretta Swit,- que se metía en la cama con cualquiera? Pues bien, siempre que veo a Felipe González, me acuerdo de esta serie, así como de la no menos famosa actriz del destape, Nadiuska…
Cebón, sobrado, con el riñón bien cubierto, a tanto el gramo, el que fuera ladrón de esperanzas, de ilusiones, el que presidió un gobierno tramposo, el gobierno en el que se llevaron a cabo los crímenes de estado más execrables, habla desde la autoridad moral de quien no tiene vergüenza.
Es casi cachondo, impúdico, obsceno… él, el gran “Isidoro” nos habla de las inmundicias de Federico Jiménez Losantos. Lo hace con conocimiento de causa, claro, a él no hay quien le gane a manipulador, a embustero, él no tiene reparos en usar de su nombre para servir de palanganero a Carlos Slim, de igual modo que nunca tuvo el pudor de negar el “rinconcito” que contaba entre whisky y whisky el desaparecido Enrique Sarasola que había hecho para el “bueno de Isidoro”.
Federico es lo que es, un tipo listo, repugnante, sí… pero listo, sabe perfectamente señalar las desvergüenzas del ejecutivo y lo hace con el mismo tono que heredó de José Maria García, de Antonio Herrero… y ese toque de escándalo vende. ¿Es inmoral lo que hace el locutor?, claro que lo es, lo que ocurre es que no se puede pretender sacar la paja del ojo ajeno cuando en el propio se tiene una viga.
A día de hoy, al margen de Gallardón, ¿cuántas querellas tiene el filólogo del frenillo? Salvo mejor información, ninguna, nada de nada. Si miente tanto, si injuria tanto, ¿cómo es que no está ante los jueces? A cualquiera que tenga un poco de templanza a la hora de pensar, no se le puede escapar que el voceras ha dicho, de modo más o menos velado, que Montilla es un choro, que el gobierno es ilegítimo, que las fuerzas de seguridad del Estado son, en alguna de sus partes, una trama golpista... Lo hemos escuchado todos los ciudadanos, a Federico y a Pedro, pero curiosamente, ni uno ni el otro han sido molestados mas que en la carta de ingenuo de Ibarra, que no sé bien si es ingenuo o es tonto....que ambas cosas pueden ser...
Felipe habla de los jueces, la memoria de este tipejo es curiosa, se olvida de cuando pretendió ser defensor de sus ministros delincuentes cuando, de modo tácito, pretendía intimidar a los togados, de cuando sedujo la voluntad de Garzón, cantándole la dulce melodía del ministerio de justicia, -cuando se habla de Felipe González, el término “justicia” va en minúscula-.
Me cansan estos individuos a los que se les da tribuna, a los que se les jalea. Felipe González no es más que un golfo moral, un individuo sin escrúpulos a los que las juventudes socialistas deberían echar al río...
Pero mejor no pensemos. Pensar, reacuérdenlo... produce cáncer.


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