No tengo memoria, ¿o sí?
La memoria me falla, pero... “quiero mandar un mensaje a los terroristas de ETA, si deciden atentar contra mi marido, que por favor lo hagan cuando yo le acompañe”. Ya lo he dicho, la memoria me falla, pero juraría que éstas fueron las palabras de la esposa del Sr. Atutxa.
¡Cuánta agua corrió por debajo de los puentes desde que el ex presidente del parlamento vasco fuera consejero del interior1, ¡cuánta agua y cuánta desvergüenza! O no...
Como quiera que hoy aún no hice mi buena obra del día, pensaré que su negativa a disolver el partido de los criminales fue sólo una interpretación mística de la vida y no que eso tiene que ver con algún otro tipo de interpretación, es más, me apunto a que su acto de desobediencia no obedeció mas que al amor que, sin duda, profesa a su esposa. Que conste que es de los pocos políticos que están en la vida pública por vocación, no porque la dama de sus sueños haga bueno el dicho de los catalanes que dicen: “A la dona busca-la prima i neta, que de grossa i bruta ja s'hi tornarà” (lo traduzco: “A la mujer búscala delgada y limpia, que gorda y sucia ya se volverá”). Aclaro que yo, en ese dicho, no tengo ni arte ni parte, ¡pero qué cosas dicen estos chicos catalanes!, ¿serán misóginos?, mejor lo dejamos correr y nos centramos en lo que estamos haciendo… Decía que la memoria de las personas es frágil, y no sólo la memoria, también el alma. En ese apartado, en el del alma, hay mucha tela por cortar, pero nos quedaremos sólo en el traje del ex presidente del parlamento vasco.
El Sr. Atutxa es, como buen norteño, seguro, hombre de creencias, y por ende, perseguidor de los malos, pasó -después de que el Señor le derribara del caballo de su ignorancia- a no disolver la formación terrorista, y en un principio, esos jueces dignísimos que forman el TSJPV fallaron a su favor… el bueno de Atutxa no quería incumplir la ley, al contrario, era sólo que él no creía que ningún tribunal pudiera mandar a los chicuelos de su jefe a sus casas sin voz en democracia. Ciertamente, ¿cómo se le puede negar la voz y el voto a quienes tan sólo, repito, “tan sólo” asesinan?
Ahora, en estos días, el converso a la fe del jesuita loco -“Xavier Arzalluz”- se ha llevado un sustito, en verdad nada importante: los tribunales han revocado la sentencia primera y han ordenado continuar con el proceso ante el recurso del sindicato “Manos Limpias”. Como es evidente, el Sr. Atutxa ha declarado que, incluso, ante semejante atropello de las libertades recurrirá al Constitucional...
Yo, que soy toli -medio “gili”, que diría Sabina, el chico del bombín-, me pregunto: ¿Tú al Constitucional?, ¿tú, protector de unos bárbaros que no reconocen esa Constitución que nos otorgamos todos los españoles, de unos bárbaros que matan sin más? ¿Se daría un golpe en la cabeza al caer del caballo divino o nos lo hemos dado los demás? El comentario que hizo el Sr. Atutxa sobre si de este asunto estaba al tanto el Fiscal General del Estado y su alusión al batacazo que sufrirá al saber la sentencia… ¿tiene alguna conexión con las palabras que pronunció Otegui cuando Marlaska le encarceló? A fe mía que sí… ¿A que no adivinan quien preside el T. C.?, ¿a que no saben desde dónde vino la ilustre jurista traída de la manita por el señor presidente?
Me niego a pensar. Háganme caso, no piensen, sólo son boberías, además… el pensar produce cáncer...


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