3.4.07

“Ustedes son formidables”

Así se llamaba unos de los programas más populares de los años sesenta y setenta presentado por Alberto Oliveras a quien arropaba la cadena SER arropaba, de igual modo, al mítico Joaquín Peláez quien puso en marcha otro programa que alcanzaría igual popularidad: “Operación Plus Ultra”. Debo decir, que fui uno de los beneficiarios de la maravillosa voz de Alberto Oliveras. Corría el año 1971 cuando mi insistencia y la diosa fortuna consiguió que uno de aquellos “Ustedes son Formidables” fuera dedicado a contar a la ciudadanía el nacimiento de un incipiente movimiento deportivo protagonizado por desaventajados físicos. Acababa de nacer CLUMAM, una entidad deportiva de la que fui uno de sus cofundadores.

En aquel programa, el mítico Manolo Santana, así como el Valencia C.F., el Atlético de Madrid C.F. y el F.C. Barcelona hicieron contribuciones económicas y de material deportivo para que pudiéramos realizar nuestro sueño: hacer deporte para conseguir la integración de los desaventajados. Eran tiempos en los que desde la radio se hacían llamadas a la solidaridad, y los ciudadanos, tocados en la fibra sensible, hacían saltar chispas a los teléfonos para dar lo que podían. Eran tiempos de calor humano. Me esfuerzo en recordar algún escándalo, algo que enturbie el recuerdo pero no lo consigo, aquello lo guardo en la memoria como algo hermoso y limpio.

Hoy, me siento triste, aunque quiera pasar de puntillas sobre ello no puedo. Una noticia emitida por la cadena SER nos cuenta que la ONG “Intervida” -que tiene en la actualidad 400.000 asociados y está presente en más de 3500 comunidades impulsando proyectos de desarrollo y sensibilización- está siendo investigada por un hecho deleznable y triste. La fiscalía anticorrupción investiga sobre el desvío de 60 millones de dólares procedentes de los apadrinamientos. Al parecer y, siempre según la emisora de radio, una fiscal anticorrupción y algunos funcionarios de la policía del Grupo de Delitos Económicos han viajado a Perú para interrogar a los imputados.

Últimamente menudean estos casos, no hace tanto, la policía autonómica vasca detenía al presidente de Anesvad por un delito de apropiación indebida de fondos de la entidad. Los periódicos comunes cuentan noticias que nos ponen el semblante gris, que nos dañan en lo más hondo de nuestro ser. Anesvad, Intervida, Médicos sin Fronteras… noticias, escritos, que ponen en entredicho la dignidad de estos solidarios de oficio. Eso, siendo malo no es lo peor, lo peor es que estos golfos salpican la credibilidad de muchas personas que se entregan en cuerpo y alma a los demás.

Los ciudadanos solemos decir, en lenguaje coloquial: “Oye, que no soy una ONG, que no soy la madre Teresa de Calcuta”, lo hacemos para significar que no somos tan buena gente, para resaltar nuestras debilidades pero, desgraciadamente, estas frases van perdiendo vigencia. Ahora, lentamente, el término ONG, tal vez de modo injusto lo asociaremos a maleantes, a desaprensivos, a gentuza que ha hecho del ser solidario un negocio. Se nutren de contribuciones del Estado, del mecenazgo, de unas empresas que encuentran en el apoyo un modo de tomar prestigio, de medios de comunicación que les publicitan, de personas anónimas que dan lo que pueden. El latrocinio de estos mangantes no es solo un delito tipificado en el código penal, es un delito de humanidad.

Ojalá la Justicia entienda de una vez que, independientemente del delito, hay un daño de carácter social de proporciones gigantescas y actúe con la dureza que permita la ley.

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