26.6.06

DE LA CHECA A CHUECA


En la capital del reino, andan avisados, y en el momento en que oyen un acento como el mío, adquirido en el tiempo, se ofrecen para lo que sea menester, no quieren pasar por catalanofóbicos. Así pues, ¿qué podía hacer?, aprovechar la coyuntura y el sentido culposo de los funcionarios de la Audiencia Nacional -eso de servir a según qué jueces, crea trastornos- yo no soy el culpable, pero sí el beneficiario de semejante disfunción. No me costó nada, apenas unos minutos pedir y obtener audiencia con el juez don Fernando Grande Marlaska.

Debo confesar que, durante el viaje, hice cábalas, pensé en ir a los baños, por ver si era cierto aquello de que en los lavabos se almacenan expedientes. Luego me pregunté si por aquellas casualidades me encontraría con don Baltasar Garzón y me prometí a mí mismo que, si le veía, no cejaría hasta que me firmara un autógrafo. Calculé las posibilidades que tendría de que don Fernando me consiguiera una entrevista con Telesforo Rubio, sería un bombazo, yo, un humilde periférico, uno de a rueda, entrevistando al señor comisario... me imaginé la portada de periodistadigital.com, allí, en primer lugar, con letras enormes el titular: "Radiocafetera, en primicia, entrevista a T. R." Es seguro, especulé, que me llamarían por teléfono los hermanos Rojo, incluso que me invitaran a alguna tertulia, es más, seguro que González Ferrari me contrataría como tertuliano. Por un momento me vi ante la alcachofa verde, allí, con un cafelito delante, mi voz, mi dulce y aterciopelada voz contando a los millones de oyentes cómo fue la entrevista… La voz metálica de la azafata me sacó de mi momento de gloria, estábamos por aterrizar en Madrid.

La amable funcionaria que lleva la agenda de don Fernando me dijo que el mejor día sería el sábado, festividad de San Juan, la verdad es que, por unos segundos, sentí desilusión, pero sólo duró el tiempo que tardó la dulce señora en aclararme que el magistrado dedicaría el sábado a resolver algunos asuntos en su despacho de la Audiencia. Respiré aliviado, no quería perderme la posibilidad de deambular por los mismos pasillos que han visto la figura del juez que susurraba al señor X.
Obviaré la bajada del avión, sólo decir que se removieron todas las patatas de mi cuerpo, pero valió la pena; un taxi -uno de esos taxis limpios, pulcros, con olor a pino- me tomó en la terminal y durante el trayecto hasta la Audiencia me regaló la voz de Sabina. Todo era idílico ese sábado, las calles sonrientes, el aire puro llegado de la cercana sierra, el taxista en silencio, el escudo del "atleti", nada me alteraba, solo una dulce impaciencia me embargaba.

Al llegar, lo primero que observé fue que las medidas de seguridad son discretísimas, que la accesibilidad es total y que el edificio de la Audiencia es un lugar de concordia, de diálogo, de amor. Me identifiqué y de inmediato apareció un funcionario que con una sonrisa, con una alegría impensada en la mirada me dijo todo solícito: "¿necesita ir al baño?" Me quedé patidifuso, por un instante pensé: "Tate, éste lo que quiere es que vea con mis ojos que los lavabos están atestados de expedientes, que el caos reina en la casa de la Justicia". Decidí aceptar el ofrecimiento, una oportunidad así no se desprecia, iba a encontrarme con el lado sucio y oscuro de la Audiencia, pero... ¡sorpresa!, los baños estaban impolutos, sin un mal expediente que llevarme en la memoria, incluso el baño estaba adaptado y pude hacer un giro de 180 grados sin más. ¡Qué malas son las lenguas, qué malas…!
Me lavé las manos, después me miré en el espejo, había escogido con cuidado mi atuendo, no quería aparecer como un cualquiera, por eso me había puesto una chaqueta color mostaza francesa, una de mis camisetas favoritas en la que reza la inscripción: "Fumar es malo, pero mi suegra lo es más", lucía en la muñeca un reloj de imitación y, como no podía ser menos, llevaba mi pluma, la pluma de las grandes ocasiones. Me retoqué ligeramente el cabello, me perfumé con Allure de Chanel y me miré a los ojos, no quería que estos parecieran mortecinos, quería una mirada brillante, una de esas miradas cálidas, que dan confianza, así que me puse unas gotas de colirio. Sabía lo que me iba a jugar, mentalmente repasé el cuestionario que había hecho para la entrevista que, sin dudas, me llevaría al estrellato, lo que me convertiría en un igual ante Gabilondo, del Olmo y alguien muy por encima de César Vidal. Quise guardar en mi memoria el momento, estaba a menos de cien metros de estrechar la mano del juez de moda, ensayé varias sonrisas, comprobé que mis dientes no contenían brizna alguna de tabaco y que mi aliento era perfecto... Ya estaba, ahora solo un minuto y...

Me detengo aquí, frente a la pantalla del ordenador, con mi cuaderno de notas a derecha, y una taza de café a izquierda. Me regodeo en el recuerdo del instante, en ese momento en que estreché aquella mano, en lo que viví, en lo que oí. Claro que eso, lo que allí se produjo, es otra historia... otra historia que podrán leer en mi siguiente artículo.

5 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Simplemente...me quede enganchada.

Un beso!

26/6/06 17:27  
Blogger Portobello ha dicho...

Me gustado tu manera de contarlo, estábamos ya con el alma en vilo.... estupendo, además Marlaska es un buen tipo y para colmo muy atractivo, por ello resulta fácil entrevistarle y mimetizarse con él. Me encantó descubrirte po tu e-mail. A veces no tengo tiempo de chequear que hay en la red, y este tipo de iniciativas es muy buena. SEguiré leyendo y escuchando.

30/6/06 09:45  
Blogger DC ha dicho...

jajajaja... que malo eres... cómo le cortas en lo mejor...

Bueno, interesante narrativa...pero siguele...quiero saber como te fue.


saludos cordiales
DarkCryonic

5/10/06 07:32  
Anonymous Anónimo ha dicho...

OJO AL DATO: Hablaré de éste “sancho” que soy.

Vulgar, gris, carente de toda gracia pero atrevido en el comportamiento, nada me detiene, con el tiempo he llegado a creerme con derecho a dar a luz cuantas paridas se me ocurran

TAN HUMILDE MI CAFELITO....PERO ARRIBA ME SORPRENDE CON UN ARTICULO QUE MUESTRA LO HUMILDE QUE ES ESTE PAPI...

Por un momento me vi ante la alcachofa verde, allí, con un cafelito delante, mi voz, mi dulce y aterciopelada voz contando a los millones de oyentes cómo fue la entrevista… (Y NO SOLO ESO...QUE UTILIZA PERFUME DE CHANNEL, TELA EH!!)


FINALMENTE, TENGO QUE REIRME...¿TE PARECE SERIO IR A UNA ENTREVISTA CON SEMEJANTE CAMISETA (FUMAR ES MALO PERO TU SUEGRA LO ES MÁS)?

QUE POCO SERIO CAFETITO JAJAJA, PERO TE PROMETO ESE AUTOGRAFO DE GARZON...TENGO CONTACTOS.

TE QUIERE, TU HIJILLA CIBERNETICA

12/10/06 03:41  
Blogger Francisco ha dicho...

...lo cierto es que lograste acaparar toda mi atención, pero el final no me gustó. Ese claro!-no tan claro-lo que allí se produjo, es otra historia...otra historia que podrán leer en mi siguiente artículo. No temas que por falta de audiencia no te quito de antena. Continuaré leyendo tu página.
Un saludo

14/10/06 20:11  

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