Ha muerto Mosen Xirinacs
Por un momento me he visto a mí mismo como a un Carlos Arias Navarro cualquiera… qué solemne para con quien tal vez hoy sólo merezca conmiseración.
Lluis María nació en 1932, esto no es importante, como tampoco lo es el hecho de que fuera ordenado sacerdote en 1954, esto solo son datos sacados de cualquier enciclopedia…
Como muchos otros, Xirinacs fue perdiendo el norte de sus opiniones, imbuido como estaba de historias de gigantes y molinos. Durante el tiempo en que le duró la razón, fue alguien pintoresco que prendió en muchas almas jóvenes. Su presencia delante de la prisión Modelo de Barcelona, sus cuentas –tomen nota politicastros- publicadas en el diario Tele-Expres con toda minuciosidad, sus actitudes de decencia política se fueron diluyendo en declaraciones que hoy vuelven al recuerdo con cierto dolor. Es de esperar que, él que se declaraba seguidor de Jesús de Nazaret, esté en ese lugar donde se sabe todo y más, tal vez hoy, comprenda la barbaridad de esas declaraciones en las que, contrariamente al amor que proclamaba el Carpintero, declaraba su amor por ETASA y su afinidad con Batasuna, al mismo tiempo como se ratificaba en los juzgados que se declaraba enemigo del Estado Español.
Para ser un pensador, para ser un filósofo con las máximas calificaciones, el individuo no sabía separar algo que cualquier ser humano, sin sotana, sin devociones hacia Ghandi, sabe perfectamente. Nunca mueren los Estados, se transforman, pero quienes sí mueren son las gentes sencillas, las personas comunes. Tal vez, en el atentado de Hipercor, alguna de las víctimas fuera una de las muchas personas que mirábamos con curiosidad a ese hombre en actitud de protesta…
Pero a estos predicadores, a estos “Profetas”, todo les está permitido. Hoy, ya lunes, leo con pasmo que el “pitufo” -así, no se puede poner en mayúsculas- de Jordi Pujol, afectado por la muerte del malnacido cura, habla de él como de un visionario, de un hombre adelantado a su tiempo.
Sr. Pujol, ni su edad, ni su estatus de ex presidente o de “honorable” le da derecho a ser tan memo, tan cretino, ni tan desconsiderado para con los ciudadanos. ¿Tenemos que entender que, cuando habla del enfermo moral de Xirinacs, lo hace teniendo en cuenta los aplausos de éste a la banda asesina?
Hay días en que sería mejor que no le dejaran abrir la boca, ahora mismo, ahora, me vienen recuerdos de su libro, de sus afirmaciones con respecto a los andaluces y esto me hace preguntarme, máxime si voy uniendo las perlas que deja por el camino, si usted no será un enfermo mental.
Pero usted no es el único, hay más, hay muchos más que piensan que eso de estar a la última, que los nombres talismán de Ghandi o del Carpintero les salvan de las idioteces y rubrican su mierda como perfumes del paraíso…


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